Sábado, 25 de enero (HealthDayNews) -- Las madres pudieran ser lo que evita que las adolescentes tengan relaciones sexuales.
Una nueva investigación demuestra que las niñas quienes tienen una buena relación con sus madres retrasan el inicio de la actividad sexual.
Los investigadores analizaron reportes sometidos por varios pares de miles de madres y sus hijas e hijos de 14 y 15 años. Los datos, recogidos en 1994-1996, eran parte de un extenso estudio llamado el Estudio Nacional Longitudinal de la Salud Adolescente.
Durante los años reportados en los informes, aproximadamente 11 por ciento de los varones y 16 por ciento de las niñas afirmaron haber tenido sexo por primera vez. Pero sólo cerca de la mitad de los padres estaban al tanto de que sus hijos habían comenzado a tener relaciones sexuales.
¿Cuáles jóvenes eran más propensos a abstenerse? Las niñas cuyas madres asumían un rol activo en la vida de sus hijos, incluyendo diálogos frecuentes con los padres de sus amigos; y las hijas de madres quienes tuvieron niveles superiores de educación, según el estudio.
"Saber qué pasa en sus vidas, conocer sus amistades, hablar con los padres de sus amigos y establecer altas expectativas para completar sus estudios se asocian fuertemente con posponer el primer encuentro sexual", alegó el doctor Robert Blum, autor principal del estudio y director del Centro para el Desarrollo y Salud del Adolescente de la Universidad de Minnesota.
Sin embargo, la misma conexión no se reflejó en varones. Los varones que tenían una relación cercana con sus madres no eran más propensos, o menos, al comienzo temprano de las relaciones sexuales.
"El estudio sugiere que las madres tienen menos influencia en las decisiones de sus hijos en cuanto a tener sexo comparado con la influencia que tienen en sus hijas", manifestó Blum.
Para los varones, la influencia de padres, hermanos o amigos pudiera superar la influencia maternal, de acuerdo con el estudio, que aparece en una edición reciente de la "Journal of the Adolescent Health".
Las madres de jóvenes quienes habían tenido sexo a menudo se quejaban que constantemente decían a sus hijas que mantuvieron su virginidad. Sin embargo, hace falta algo más que meras advertencias, explicó Blum.
De hecho, las adolescentes a menudo subestiman la profundidad de la desaprobación materna.
Aproximadamente 30 por ciento de las adolescentes cuyas madres dijeron que desaprobaban fuertemente que sus hijas tuvieron relaciones sexuales no consideraban que hablaran en serio. Cerca de 50 por ciento de los varones no creía que sus madres no aprobaran que sostuvieran relaciones sexuales, incluso cuando sus madres reportaron lo hicieron opuesto, según se reflejó en la investigación de Blum.
"Uno de los aspectos que nuestro estudio sugiere contundentemente es que sermonear a los hijos sobre no tener relaciones sexuales por lo general tiene muy poco impacto, a no ser que tengan una relación cercana con sus madres", argumentó Blum. "Si no tienes este tipo de relación, todas las advertencias carecerán importancia".
Los hallazgos de Blum apoyan evidencia que ha estado recopilándose por más de una década acerca de la relación de los adolescentes con sus madres, y el vínculo con el sexo a temprana edad.
Maxine Weinstein, profesora de salud y población en Georgetown University, estudió la relación madre/hijo y su impacto en comportamientos y actitudes sexuales adolescentes a finales de 1980.
"Encontramos que las jóvenes con una cercana relación maternal son más propensas a refrenar actitudes, en cuanto al sexo y en cuanto a exhibir comportamientos sexuales que guardan constancia con las actitudes de sus madres, de lo que reflejaron las jóvenes con una relación más distante con sus madres", indicó Weinstein.
"Parece claro que los comportamientos y las actitudes sexuales adolescentes y su relación con sus madres están asociados, aunque no sepamos todavía precisamente cómo", agregó.
El psicólogo Peter Kanaris dijo que ha visto la importancia de la buena relación familiar en su práctica privada en Smithtown, Nueva York.
"Las observaciones en el estudio son confirmadas en la práctica clínica", sostuvo Kanaris. "Las familias que son cálidas y tienen una conectividad, las familias involucradas y que tienen tradiciones, contribuyen a una posposición y un acercamiento más consciente en cuanto a la sexualidad por parte de las hijas".
Aún así, los padres necesitan recordar que los adolescentes en última instancia toman sus propias decisiones. El estudio de Blum encontró que el impacto del vínculo afectivo madre/hija disminuye entre las adolescentes. Muchos adolescentes con padres muy involucrados y con las familias más cercanas eventualmente deciden volverse activos sexualmente.
"Existen muchas otras influencias los amigos, los medios de comunicación, otras actitudes culturales contra las cuales tienen que competir los padres", aseveró Kanaris. "Alguien puede ser llamada la madre perfecta, y aún así la hija comenzar actividad sexual a temprana edad. No podemos controlar el comportamiento de nuestros hijos. Meramente lo influimos y esperamos que sea una influencia positiva".
Si los padres descubren que su hijo está teniendo relaciones sexuales, es importante que permanezcan calmados, sostuvo Kanaris.
"Será difícil, pero intenta utilizarlo como una oportunidad para dialogar acerca del sexo, para saber cuál es el punto de vista de tu hijo, para proveer buena educación sexual, para asegurarte de que tu hijo use protección contra enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados", añadió.
Más información
Para aprender más acerca de los adolescentes y el sexo, visita la Campaña Nacional para Prevenir el Embarazo en Adolescentes. Para leer el informe de Blum, visita este portal de la Universidad de Minnesota (Para ver el estudio necesitarás Adobe Acrobat Reader, que puedes acceder al pulsar aquí.