LUNES 2 de octubre (HealthDay News/HispaniCare) -- Comer puede ser una forma de adicción para las personas obesas, según sugiere un nuevo estudio que usó un dispositivo para dar seguimiento a las señales entre el estómago y el cerebro.
"Encontramos que las áreas del cerebro que recibían señales eran el hipocampo, que tiene que ver con la memoria y la emoción, y también la corteza frontal", afirmó el Dr. Gene-Jack Wang, director del departamento médico del Laboratorio nacional Brookhaven de Upton, Nueva York, quien también es el autor principal de un informe sobre los hallazgos, publicados en la edición de esta semana de Proceedings of the National Academy of Sciences.
Se sabe que el hipocampo está relacionado con la adicción a las drogas, anotó Wang.
"Una persona obesa, aún si se hace esbelta, todavía tiene las señales en el área del hipocampo, así que hay grandes probabilidades de que recaiga", aseguró Wang.
Ese es el punto de vista pesimista. Una evaluación más optimista proviene del Dr. Mark Gold, profesor de psiquiatría y neurociencia del Instituto del cerebro McKnight de la Universidad de Florida, quien ha propuesto durante mucho tiempo que comer puede ser una adicción.
"La ventaja de tener una hipótesis novedosa es que significa que podríamos desarrollar nuevos tratamientos para la obesidad similares a los usados para el abuso de drogas", aseguró Gold. "Esto abre toda una gama de posibilidades de tratamiento".
El equipo de Wang usó un dispositivo conocido como un estimulador gástrico implantable, diseñado originalmente para ayudar a las personas a dejar de comer enviando una señal al cerebro de que el estómago estaba más grande, por lo tanto lleno. El dispositivo, fabricado por una compañía que ya no existe, nunca obtuvo aprobación.
Los investigadores de Brookhaven usaron el estimulador en siete voluntarios humanos obesos para dar seguimiento a las señales enviadas del estómago al cerebro a través del nervio vago. Se monitoreó el nervio vago porque "envía una señal al cerebro sobre cuánto comimos y si necesitamos comer o no", explicó Wang.
El patrón de actividad visto por los investigadores "sugiere que circuitos cerebrales similares subyacen al impulso motivación al aumentado por alimentos y drogas visto en los sujetos obesos y adictos, respectivamente", según el informe.
¿Cómo puede ser utilizada esta información para ayudar a las personas a evitar el exceso de peso? "Esa es la pregunta clave", dijo Wang. "Debemos estudiar para aprender más sobre cómo se transmite la señal y cómo tratar la obesidad. Al igual que con la adicción a las drogas, tal vez tengamos que tratar las emociones".
La opinión de Gold sobre el estudio es que "el principal motivo de que esto sea interesante es que la cirugía bariátrica [de reducción del estómago] para la obesidad es el procedimiento de mayor crecimiento en los Estados Unidos y este artículo sugiere procedimientos alternativos y reversibles que pueden hacerse una vez que se emparejen las conexiones entre estómago y cerebro. Es probable que podamos identificar lugares en el estómago donde sea más probable que se pueda reducir el hambre y el apetito o inducir una sensación de llenura. Cualquiera de estas alternativas sería novedosa".
Pero "la conducta alimentaria es tan complicada", añadió Wang. "Incluso en las circunstancias más estrictas, hay que comer".
Más información
Para más información sobre el tratamiento de la obesidad, visite la American Obesity Association.