

· Los paros cardíacos son más frecuentes en los días de calor
· Los casos empiezan a aumentar cuando las temperaturas superan los 32 °C (90 °F)
· Los ingresos hospitalarios se duplican significativamente cuando la temperatura alcanza los 37 °C (98 °F)
MARTES, 3 de noviembre de 2026 (HealthDay News) — Cuando las temperaturas estivales superan los 32 °C (90 °F), aumentan los casos de paro cardíaco, según un nuevo estudio.
Los ingresos hospitalarios por paro cardíaco son un 45 % más frecuentes cuando la temperatura alcanza los 33 °C (91 °F), y más del doble cuando llega a 37 °C (98 °F), en comparación con los días de 29 °C (85 °F). Los investigadores tienen previsto presentar estos resultados el sábado durante una reunión de la Asociación Americana del Corazón (AHA) en Chicago.
Los investigadores advirtieron que los hospitales de Estados Unidos deben prepararse para atender más casos de paro cardíaco durante las olas de calor.
«Las olas de calor son cada vez más frecuentes e intensas en todo el país. Esto supone una presión adicional para las comunidades y los servicios de emergencia, así como para los hospitales, que deben atender la llegada de más pacientes con enfermedades relacionadas con el clima», señaló el investigador Peter Graffy, becario posdoctoral de neumología y cuidados intensivos de la Universidad de Chicago.
«Es importante porque las camas de las unidades de cuidados intensivos (UCI), los equipos y el personal son limitados. Si no estamos preparados, un aumento repentino de pacientes en estado crítico puede desbordar rápidamente los recursos hospitalarios», explicó en un comunicado.
El paro cardíaco ocurre cuando el corazón deja de bombear sangre debido a un fallo de su sistema eléctrico, explicaron los investigadores.
Alrededor del 90 % de las personas que sufren un paro cardíaco extrahospitalario no sobreviven. Aquellos que sí salen adelante pueden afrontar una recuperación prolongada, señalaron los investigadores.
«Las personas reanimadas tras un paro cardíaco fuera del hospital suelen ingresar en una UCI porque, con frecuencia, están inconscientes y no pueden respirar por sí solas», explicó Graffy. «Es posible que necesiten soporte vital avanzado durante días o semanas mientras sus familiares esperan saber si recuperarán la conciencia».
Se sabe que el calor extremo aumenta el riesgo de paro cardíaco. Según los investigadores, el cambio climático podría traer más días de riesgo elevado de estas emergencias cardíacas potencialmente mortales.
Para el nuevo estudio, el equipo analizó datos de 10 sistemas de salud estadounidenses entre 2018 y 2024. Durante ese período, más de 11.000 personas con paro cardíaco ingresaron en una UCI.
Aproximadamente la mitad de los pacientes ingresaron durante las estaciones cálidas y 270 lo hicieron en días de calor extremo, con temperaturas de al menos 32 °C (90 °F).
Los resultados mostraron que los ingresos en la UCI por paro cardíaco aumentaban de forma sostenida cuando las temperaturas superaban los 32 °C (90 °F). En comparación con los días de 29 °C (85 °F), se observó:
· Un aumento del riesgo del 45 % a partir de 33 °C (91 °F)
· Un aumento del riesgo del 65 % a 34 °C (93 °F)
· Un aumento del riesgo del 102 % a 37 °C (98 °F)
Las personas de 65 años o más presentaban el mayor riesgo. Su tasa de ingreso por paro cardíaco era un 48 % más alta a 32 °C (90 °F) que a 19 °C (67 °F), según el estudio.
Las mujeres también tenían una mayor probabilidad de sufrir un paro cardíaco: la incidencia era un 33 % más alta durante los días de calor extremo.
Los pacientes ingresados por paro cardíaco en días calurosos también tenían más probabilidades de precisar tratamientos adicionales por hipotensión e insuficiencia renal, encontraron los investigadores.
No obstante, la supervivencia y el estado de salud al recibir el alta eran similares entre quienes habían sufrido un paro cardíaco en un día caluroso y quienes lo habían sufrido con temperaturas más templadas.
«Nos sorprendió que los resultados fueran tan parecidos entre ambos grupos», afirmó Graffy. «Habíamos supuesto que, como el calor extremo suele contribuir a la disfunción de varios órganos, la mortalidad sería mayor entre las personas cuyo paro cardíaco podría haber estado influido por el calor».
Pero no fue así, señaló.
«Creemos que, con toda probabildiad, esto refleja la capacidad de los médicos y los equipos de urgencias y cuidados intensivos para estabilizar a estos pacientes cuando ingresan y ofrecerles las mejores posibilidades de recuperación», añadió Graffy.
Aunque los hospitales estén atendiendo bien a estos pacientes, un repunte de paros cardíacos durante una ola de calor puede poner a las UCI bajo una enorme presión, advirtió.
«Los efectos del calor extremo sobre la salud no terminan cuando la ambulancia llega al hospital. Nuestros hallazgos muestran que el calor se asocia con más ingresos por paro cardíaco y con una mayor necesidad de intervenciones avanzadas de cuidados intensivos, lo que puede sobrecargar unas UCI que ya tienen capacidad limitada», dijo Graffy.
A medida que el calor extremo va siendo una realidad cada vez más habitual, los sistemas de salud tendrán que adaptarse y prepararse para ello, añadió.
«Nuestro objetivo es que algún día los hospitales puedan utilizar los pronósticos de temperatura, apoyándose en los datos, para preparar suficientes camas de UCI, personal y recursos, y mejorar la coordinación entre urgencias y cuidados intensivos», explicó Graffy.
El Dr. Ashish Panchal, portavoz de la AHA, que revisó los hallazgos, coincidió en que «las alertas por calor deben tomarse en serio, porque sus consecuencias pueden ir desde el hogar hasta la unidad de cuidados intensivos».
«También sabemos que alrededor del 70 % de los paros cardíacos extrahospitalarios se producen en casa. La población debe estar preparada: como mínimo, todo el mundo debería aprender las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP), que pueden salvar vidas, y buscar atención médica lo antes posible», dijo Panchal, profesor de medicina de emergencias de la Universidad Estatal de Ohio.
La reunión de la AHA se celebra de viernes a lunes en Chicago. Este estudio forma parte de un simposio sobre ciencias de la reanimación programado durante el encuentro.
Los resultados presentados en congresos médicos deben considerarse preliminares hasta que se publiquen en una revista científica con revisión por pares.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos ofrecen más información sobre el calor y la salud.
FUENTES: Asociación Estadounidense del Corazón, comunicado de prensa y resumen del estudio, 2 de noviembre de 2026.
Las personas mayores, las mujeres y las personas con enfermedades cardiovasculares deben extremar las precauciones durante los días de calor intenso, ya que el riesgo de paro cardíaco aumenta con la temperatura.