LUNES 27 de noviembre (HealthDay News/HispaniCare) -- Los difuntos no pueden contar sus historias, pero los faraones muertos tal vez sí puedan hacerlo.
Las tomografías computarizadas hechas a la momia del faraón Tutankamón podrían cerrar el "caso abierto" más antiguo del mundo, ya que refutan la hipótesis de que fuera apaleado hasta la muerte a manos de sus enemigos.
En cambio, una herida infectada en la pierna pudo haber causado la muerte prematura del joven faraón a los 19 años de edad, hace más de 3,300 años, según señalan los investigadores.
El escáner, el primero que se realiza sobre una momia identificada de la realeza egipcia, "pone fin a esta conjetura basada en cabos sueltos sobre un complot de asesinato. No creo que nadie que lea los hallazgos tal como están escritos pueda creer esa hipótesis nunca más", aseguró el Dr. David Mininberg, médico de la ciudad de Nueva York que también tiene una especialidad en arte de Oriente Medio y es experto en medicina egipcia antigua.
Mininberg no participó de manera directa en el estudio, pero revisó el trabajo previamente antes de su presentación el lunes en la reunión de la Radiological Society of North America en Chicago.
Debido al espectacular descubrimiento de objetos en 1922 en la tumba intacta donde se encontraba su cuerpo, Tutankamón es aún la más famosa de las cientos de momias reales enterradas por todo Egipto. Sin embargo, las razones de su muerte prematura siguen siendo un misterio.
Una de las teorías más sensacionalistas se basa en el hecho de que su esqueleto parece contener fragmentos óseos sueltos. Esto condujo a la teoría de que este joven faraón fue apaleado hasta la muerte por sus enemigos, y que lo sepultaron de manera rápida para ocultar la evidencia.
Es una teoría que pocos egiptólogos respetables mantienen con seriedad, según Mininberg.
Para la nueva investigación, un equipo dirigido por el Dr. Ashraf Selim, radiólogo del Hospital Universitario Kasr El Aini de la Universidad del Cairo, utilizó un escáner de tomografía computarizada de alta tecnología para examinar al detalle el cuerpo de Tutankamón. El cuerpo había sido dividido en varias piezas y se encontraba en un "estado crítico de conservación", escribieron.
De acuerdo con los investigadores, Tutankamón murió entre los 18 y 20 años de edad y medía unos 5 pies y 11 pulgadas (unos 180 cm) de estatura. También concluyeron que los fragmentos óseos encontrados en el interior del cráneo del faraón procedían de la primera vértebra del cuello y no del cráneo.
Algún acontecimiento desafortunado, quizá durante un moderno examen por rayos X, puede explicar la dislocación de los fragmentos, concluyó el equipo de Selim. La vértebra superior pudo haber llegado al cráneo hace 84 años, cuando un equipo dirigido por el egiptólogo británico y descubridor de Tutankamón, Howard Carter, abrió de manera forzada la máscara dorada que protegía la momia.
"Creo que este estudio descarta la teoría de que los fragmentos óseos en la cabeza fueron causados premortem, o sea, antes de su muerte", señaló el Dr. Joseph Tashjian, radiólogo de St. Paul, Minnesota y miembro del comité de información pública de la RSNA. "Está bastante claro, al mirar las imágenes de este estudio, que los fragmentos se deben con toda certeza al retiro de la máscara de la cabeza. Definitivamente, no ocurrió premortem ni durante el periodo de embalsamiento".
Mininberg cree que el nuevo estudio es el último cabo suelto para acabar con la hipótesis sobre el complot de asesinato. "La antigua teoría, creída por muy pocas personas, ha sido descartada por completo a través de un buen trabajo científico y no de meras conjeturas", señaló.
Pero, ¿cuál fue la causa de la muerte de Tutankamón? Las tomografías por TC muestran evidencia de un fractura considerable en el fémur que pudo haber ocurrido antes de la muerte del faraón. De acuerdo con el equipo de Selim, esta herida pudo haber conducido a una infección mortal.
La herida estaba aún si sanar al momento de la muerte del faraón porque "el líquido usado para embalsamar penetró en la fractura", anotó Tashjian, que no participó en la investigación sobre Tutankamón pero que tiene experiencia previa en analizar una momia muerta hacía mucho tiempo.
"Creo que la fractura del fémur es probablemente significativa", aseguró Tashjian. "En primer lugar, porque no se llegó a curar. En segundo lugar, las fracturas del fémur, o en cualquier hueso largo, pueden tener un número de complicaciones, que pueden conducir a la muerte por infección o embolia. Es una manera poco habitual de morir, pero sucede, incluso en nuestro tiempo".
Sin embargo, la respuesta final sobre ese punto podríamos no tenerla nunca, señaló Mininberg.
"El problema es que el tejido blando se transformó con el proceso de momificación, y no existe evidencia clara de infección en el hueso", explicó. "Sin embargo, con una fractura tan extensa como ésta, que se hubiera infectado no es algo tan inusual. Esa es una conjetura razonable".
Probablemente, la nueva investigación no opaque el aura de misterio que rodea los restos de Tutankamón, o la supuesta "maldición" que persigue a todos lo que interrumpen su descanso eterno.
"Mientras llevábamos a cabo la TC del faraón Tutankamón, presenciamos varios acontecimientos extraños", anotó Selim en una declaración de prensa. "La electricidad se apagó de repente, el escáner por TC no pudo iniciarse, y un miembro del equipo se enfermó. Si no fuéramos científicos, nos hubiéramos convertido en creyentes de la maldición de los faraones".
Más información
Si desea más información sobre las momias del antiguo Egipto, vaya a la Universidad de Michigan.