DOMINGO 31 de octubre (HealthDayNews/HispaniCare) -- Dos nuevos estudios muestran que los medicamentos estándares contra la presión sanguínea podrían tener un efecto aún mayor que lo que se pensaba originalmente sobre la enfermedad del riñón en personas con diabetes tipo 2.
Un estudio encontró que las etapas iniciales de enfermedad del riñón pueden ser prevenidas totalmente, mientras que el otro encontró que la progresión de la enfermedad podía ser detenida.
Ambos informes aparecerán en la edición del 4 de noviembre del New England Journal of Medicine, pero fueron dados a conocer el 31 de octubre para coincidir con las presentaciones de la reunión anual de la American Society of Nephrology en St. Louis.
"Esto brinda más evidencia de que hay algo que podemos hacer que es muy positivo para las personas que tienen diabetes y enfermedad del riñón", apuntó el Dr. William E. Mitch, autor de un artículo de perspectiva que aparece en el mismo boletín.
"Ya no tenemos que decir 'no hay nada que podamos hacer'", añadió Mitch, presidente de la American Society of Nephrology y profesor de medicina en la Extensión Médica de la Universidad de Texas en Galveston.
La diabetes tipo 2 se está convirtiendo rápidamente en epidémica en todo el mundo y, con ella, una epidemia secundaria de enfermedad del riñón. En los Estados Unidos, la diabetes tipo dos es la principal causa de enfermedad de riñón de etapa final y fue responsable de más del 40 por ciento de los pacientes que iniciaron diálisis entre 1994 y 1999.
Estas cifras aumentarán ya que se espera que el número de personas con diabetes tipo 2 aumente en todo el mundo de los 170 millones de hoy a 370 millones para 2030, según predicen los expertos.
"Esperamos un sobrecogedor número de personas con diabetes y enfermedad del riñón", dijo Mitch. "El problema es qué podemos hacer para ayudar a estos pacientes a preservar su función renal sin peligro para sí mismos y, al mismo tiempo, tratar de prevenir que lleguen a la diálisis o al transplante".
Una de las primeras señales de enfermedad del riñón es un problema conocido como microalbuminuria, el escape de proteínas por la orina. Generalmente, la microalbuminuria no es reversible y típicamente progresa a problemas renales más serios. Ahora mismo, la práctica estándar es esperar a que el paciente desarrolle el problema antes de tratarlo, apuntó el Dr. Giuseppe Remuzzi, autor principal de uno de los estudios y director del Instituto para Investigación Farmacológica Mario Negri en Bergamo, Italia.
Para ver si hay alguna manera de prevenir la microalbuminuria y toda la serie de daños que anuncia, Remuzzi y sus colegas asignaron al azar a 1,204 personas para recibir ya fuera un inhibidor de la ECA (trandolapril) más un bloqueador de canal de calcio (verapamil), sólo el inhibidor de la ECA, sólo el bloqueador del canal de calcio, o un placebo. Los participantes recibieron un seguimiento de al menos tres años.
La microalbuminuria se desarrolló en 5.7 por ciento de los pacientes en el régimen de combinación, en el 6 por ciento de los participantes que tomaron sólo trandolapril, en el 11.9 de los que recibieron sólo verapamil y en el 10 por ciento del grupo de placebo.
"En comparación con el placebo, el inhibidor de la ECA, ya sea en combinación con el bloqueador del canal de calcio o solo, disminuyó el riesgo de desarrollar microalbuminuria en cerca del 50 por ciento, mientras que el otro no tuvo ningún efecto", apuntó Remuzzi.
El mensaje es no esperar a que se presenten pruebas de microalbuminuria para tratar a las personas con diabetes tipo 2.
El segundo estudio fue la primera comparación directa a largo plazo de dos medicamentos contra la hipertensión usados en personas en las etapas iniciales de enfermedad del riñón diabética.
En este ensayo de varios países que involucró a 250 personas, el telmisartan, un bloqueador del receptor II de la angiotensina, resultó ser el equivalente del enalapril, un inhibidor de la ECA, en tratar la enfermedad del riñón. Ambos medicamentos funcionan al inhibir lo que se conoce como el sistema de angiotensina, un sistema hormonal.
"Hubo una equivalencia en cuanto a la protección del riñón, pero lo que fue emocionante es que ninguno de los pacientes llegó a la enfermedad en la etapa final, ninguno necesitó diálisis y ninguno desarrolló insuficiencia renal crónica significativa durante los cinco años del estudio", afirmó el autor del estudio, el Dr. Anthony Barnett.
"Esperábamos que alrededor de una cuarta parte desarrollara insuficiencia renal significativa", dijo Barnett, profesor de medicina de la Universidad de Birgmingham en Inglaterra.
El otro sorprendente y bienvenido hallazgo fue que ambos medicamentos esencialmente congelaron el daño, previniendo cualquier progresión de la enfermedad. Las tasas de mortalidad también fueron bajas.
Estos medicamentos parecen tener un efecto protectivo en los riñones más allá de su efecto en la presión sanguínea.
"El argumento siempre ha sido que se debe al control de la presión sanguínea o si es algo más", afirmó el Dr. Stuart Weiss, profesor clínico de medicina asistente en la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York. "La noticia es que no se trata sólo del control de la presión sanguínea, sino algo más de estos medicamentos que protegieron contra la combinación de alta presión sanguínea y diabetes".
Barnett añadió que "un inhibidor del sistema de la angiotensita, ya sea un ARB (bloqueador del receptor II de la angiotensina) o un inhibidor ECA, deben normalmente ser el tratamiento de primera línea en contexto. Un inhibidor debe ser parte normal de la práctica clínica del manejo de todos los diabéticos tipo 2 con presión sanguínea alta. Si tiene diabetes tipo 2, debe tomar uno de estos medicamentos aún si no tiene escape de proteína".
Más información
Para más información sobre la enfermedad de los riñones y la diabetes tipo 2, visite los National Institutes of Health.