

MIÉRCOLES, 4 de noviembre de 2026 (HealthDay News) — El dolor que provoca al bolsillo una factura médica elevada podría hacer que un paciente espere sufrir más dolor físico durante una intervención, según un nuevo estudio.
Los costes elevados de la atención médica no solo pueden hacer que las personas anticipen una intervención más dolorosa, sino también llevarlas a renunciar a cuidados necesarios, según los investigadores, que publicaron sus hallazgos recientemente en Psychology & Marketing.
«Descubrimos que el malestar psicológico de pagar dinero no está al margen de lo que esperamos sentir físicamente», explicó la investigadora principal, Helen Colby, profesora adjunta de mercadotecnia en la Universidad Carnegie Mellon de Pittsburgh.
«Cuando una prueba médica implica un mayor gasto para el bolsillo, las personas se preparan mentalmente para una experiencia física más dolorosa», explicó Colby en un comunicado. «La ansiedad económica cambia la forma en que imaginamos la atención médica incluso antes de entrar en el consultorio».
En el nuevo estudio, los investigadores realizaron tres experimentos para medir lo que denominaron el «efecto de arrastre emocional» entre el malestar económico y las expectativas de dolor físico:
· Uno examinó cómo un copago de 53 dólares por una extracción de sangre influía en el dolor que las personas esperaban sentir con el pinchazo de la aguja.
· Otro analizó si un copago de 787 dólares afectaba a la probabilidad de programar una endoscopia.
· El tercero evaluó si el costo influía tanto en las expectativas de dolor como en la intención de concertar una cita para una prueba de conducción nerviosa de 1.120 dólares.
En los tres experimentos, en los que participaron 300, 350 y 400 adultos estadounidenses, respectivamente, se asignó al azar a las personas a recibir información sobre la cantidad que tendrían que pagar o a saber que no habría ningún copago.
Los participantes a quienes se les presentaban costos elevados preveían sistemáticamente más dolor físico y se mostraban menos dispuestos a programar una cita médica. El patrón se repitió en los tres experimentos.
Los investigadores plantearon que la preocupación económica podría trasladarse directamente a las expectativas de dolor. El malestar que provoca un copago elevado genera ansiedad y hace que el cerebro anticipe un mayor sufrimiento físico.
Este fenómeno ayudaría a explicar por qué las personas con ingresos bajos o dificultades económicas tienden a retrasar más la atención médica, señalaron. No se trata solo del estrés de tener que pagar otra factura elevada: las preocupaciones por el dinero también hacen que esperen sentir más dolor.
«Los profesionales de la salud y quienes promocionan estos servicios deben comprender que los precios tienen un gran peso emocional», afirmó Colby.
«Informar sobre opciones más económicas, ofrecer planes de pago claros o presentar la atención preventiva como una alternativa asequible puede reducir la ansiedad económica», añadió. «Al aliviar el malestar asociado al pago, podemos disminuir el dolor físico que se anticipa y animar a los pacientes a recibir la atención que necesitan».
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FUENTE: Universidad Carnegie Mellon, comunicado de prensa, 28 de octubre de 2026.
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