JUEVES 27 de octubre (HealthDay News/HispaniCare) -- En 1998, Ron Gibori era compañero de club estudiantil del inteligente y popular Jed Satow, un estudiante universitario de segundo año de Arizona, cuyo suicidio ese mismo año conmocionó a su familia y amigos.
"En su servicio conmemorativo, hice la promesa de que intentaría hacer algo para asegurarme de que otros estudiantes como yo nunca tuvieran que perder a un amigo", afirmó Gibori.
Entonces, menos de seis meses después, otro de los compañeros de Gibori se quitó la vida. "Me di cuenta entonces de que la promesa que había hecho en el servicio conmemorativo de Jed no podía quedarse sin cumplir", aseguró.
Uniendo fuerzas con los padres de Jed, Phillip y Donna Satow, Gibori ayudó a crear The Jed Foundation, una organización sin fines de lucro con sede en la ciudad de Nueva York dedicada a aumentar la conciencia sobre el problema del suicidio en los campus universitarios de los Estados Unidos.
Según Gibori, aproximadamente 1,100 estudiantes universitarios de los EE.UU. se quitan la vida cada año. Nadie está seguro de si el número está aumentando o disminuyendo. Según Gibori, se ha visto un pronunciado aumento en los suicidios en los campus durante los últimos 40 años, pero eso podría simplemente reflejar reportes más honestos de un evento que durante demasiado tiempo ha estado oculto por la vergüenza.
"Hoy en día, el suicidio es todavía un tabú social no explorado", apuntó Gibori. Romper ese tabú es el objetivo principal de The Jed Foundation y su servicio de ayuda basado en la Web, www.Ulifeline.org.
Los estudiantes con problemas que se dirijan al sitio pueden encontrar información anónima y diseñada para jóvenes sobre la salud mental, además de enlaces a los centros de salud mental de más de 530 universidades de los EE.UU. "Actualmente, más de 5 millones de estudiantes tienen acceso al programa", apuntó Gibori.
La necesidad es real. Según Michael Peck, psicólogo de Los Ángeles especialista en el suicidio de los jóvenes, la universidad puede ser una época peligrosa para los jóvenes con problemas.
Muchos son emocionalmente inmaduros, apuntó, y si bien su recién encontrada independencia de sus padres es liberadora, también puede provocar miedo. El alcohol y las drogas están disponibles fácilmente y las presiones de rendir y encajar pueden ser devastadoras, especialmente en las escuelas prestigiosas.
De hecho, "un estudio que llevé a cabo hace años encontró que las universidades de elite tienen tasas mucho más altas de eventos de suicidio que las universidades comunitarias locales pequeñas", afirmó Peck. Mucho de eso se debe al hecho de que los estudiantes que están asistiendo a universidades locales más pequeñas también son más propensos a vivir en la comodidad y seguridad relativas del hogar familiar.
"Las universidades de elite conllevan mayor estrés porque hay mucha más presión sobre el éxito", apuntó. "Cuando los estudiantes no tienen éxito, sienten como que están decepcionándose tanto a sí mismos como a sus padres, quienes frecuentemente pagan mucho dinero por estas escuelas".
Además, Peck apuntó a otro aterrador fenómeno, el hecho de que el suicidio puede ser "contagioso" en el campus. "Los estudiantes están empaquetados juntos, de manera que un intento de suicidio o la muerte pueden desencadenar otras conductas suicidas en otros estudiantes", apuntó. "Ese siempre es un problema".
Dijo que sí hay señales de advertencia:
"Aquí, los amigos son el ingrediente clave", apuntó Peck. "Usualmente, si el estudiante le va a decir a alguien que está en riesgo, se lo dice a un amigo". Y cree que los estudiantes más cercanos a los estudiantes en riesgo tienen que ser "comprensivos, no indiferentes" y urgirlos a buscar asesoría de salud mental.
Los padres también pueden pueden desempeñar un papel clave. "Necesitan estar abiertos a la idea de que siempre puede haber problemas", señaló, y aflojar la presión si su hijo parece estar teniendo problemas en la escuela.
Si los problemas surgen, los padres tal vez tengan que tomar acciones decisivas. "Incluso tienen que estar dispuestos, en circunstancias extremas, a llevar a su hijo de vuelta a casa", afirmó Peck.
Las universidades han hecho mucho por aumentar la concienciación sobre el suicidio en los campus durante la última década o dos, señaló Peck. "La mayoría tiene ahora una línea de ayuda, un servicio de salud mental, reglas específicas sobre las fiestas y las iniciaciones", agregó.
Y sin embargo, estudiantes como Jed Satow todavía pueden deslizarse por las grietas.
"Pienso que la cosa que la gente dice más comúnmente es 'esto nunca me puede pasar a mi o a mi amigo'", dijo Gibori. "Existe una percepción de que las personas que están deprimidas están vestidas de negro, tienen piercings y tatuajes".
Pero incluso los estudiantes más alegres y sanos en apariencia pueden estar luchando contra demonios interiores.
"Mis dos amigos del club estudiantil que se quitaron la vida eran probablemente dos de los chicos más populares del lugar, los que más gustaban y los más sociables", aseguró Gibori. "Entonces, el mensaje clave es que si no quiere que le pase a usted o a su amigo, entérese de las señales de advertencia y sepa que la depresión es tratable, porque todo el mundo es vulnerable".
Más información
Para más información sobre los riesgos de suicidio en los campus, visite The Jed Foundation.