El pescado graso podría proteger contra el cáncer renal

Estudio halló que el consumo redujo el riesgo en 44 por ciento, aunque hace falta más investigación
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MARTES 19 de septiembre (HealthDay News/HispaniCare) -- Los ácidos grasos omega 3, tan saludables para el corazón, son abundantes en pescados grasos como el salmón y las sardinas y, según una investigación reciente, pueden ayudar a proteger sus riñones contra el cáncer.

Un estudio sueco de gran tamaño que duró 15 años observó el consumo de pescados grasos y magros así como el riesgo de cáncer renal en las mujeres. El hallazgo: Las que consumieron grandes cantidades de pescado graso, más de una porción por semana, tuvieron un riesgo 44 por ciento inferior de desarrollar carcinoma de las células renales (la forma más común de cáncer renal) que las que no consumieron pescado.

"Eso es sustancial", aseguró Eugenia Calle, directora de epidemiología analítica de la American Cancer Society. "Se ha publicado muy poco sobre este tema. Este podría ser el único estudio en observar los pescados grasos y el cáncer renal".

Los hallazgos fueron publicados en la edición del 20 de septiembre del Journal of the American Medical Association.

Estudios anteriores sobre el consumo de pescado y el riesgo de cáncer produjeron resultados variables, comentó Calle, y eran limitados en cuanto a que observaron todos los tipos de consumo de pescado. Ha habido algo de información experimental sobre animales y células que sugiere que los pescados grasos, con su abundancia de ácidos grasos omega 3 y vitamina D, podrían proteger contra el cáncer, agregó.

El estudio sueco, bajo la dirección de Alicja Wolk del Instituto Karolinska de Estocolmo, "probablemente sea el primer estudio en examinar el consumo de pescados grasos. Hay muchas hipótesis, pero pocos estudios todavía", agregó Calle.

El estudio investigó la relación entre el consumo de pescados grasos y magros con la incidencia de cáncer renal en 61,433 mujeres. Entre los pescados grasos se encuentran el salmón, el arenque, las sardinas y la macarela, mientras que entre los magros se encuentran el bacalao, el atún y los pescados de agua dulce, y entre los mariscos la langosta y el cangrejo de río. Los participantes respondieron un cuestionario de frecuencia de alimentos y entraron en el estudio en 1987 y en septiembre de 1997.

Durante un periodo de seguimiento promedio de 15 años entre 1987 y 2004, se diagnosticaron 150 casos de cáncer renal. Los investigadores hallaron una menor incidencia de cáncer renal en las mujeres que consumieron pescados grasos una vez a la semana o más, pero no hallaron relación entre el pescado magro y el consumo de otros mariscos.

"En un cohorte de gran tamaño basado en población con datos sobre la dieta a largo plazo, hallamos que las mujeres que consumieron una o más porciones de pescados grasos a la semana tuvieron una reducción estadísticamente significativa de 44 por ciento en el riesgo de CCR (carcinoma de células renales), en comparación con las mujeres que no consumieron pescados. Las mujeres que informaron sobre un consumo prolongado y constante de pescados grasos al comienzo y 10 años después tuvieron una reducción estadísticamente significativa de 74 por ciento en el riesgo", escribieron los autores en una declaración preparada.

"Nuestros resultados corroboran la hipótesis de que el consumo frecuente de pescados grasos puede reducir el riesgo de cáncer de células renales probablemente debido a una mayor ingesta de aceite de pescado rico en ácido eicosapentenoico y docosahexaenoico, así como de vitamina D. Sin embargo, nuestros resultados requieren confirmación porque este es el primer estudio epidemiológico que aborda este tema".

Los investigadores suecos anotaron que hay "diferencias enormes entre los pescados grasos y los magros en el contenido de ácidos grasos omega 3 y vitamina D. Hay entre 20 y 30 veces más ácidos grasos poliinsaturados marinos en pescados grasos de aguas frías que en pescados magros. Los pescados grasos contienen entre tres y cinco veces más vitamina D que los magros y los niveles más bajos de vitamina D en el suero se han relacionado con el desarrollo y avance del carcinoma de células renales".

Los hallazgos suecos contradicen una revisión importante publicada hace algunos meses que halló que los ácidos grasos omega 3 derivados del pescado o los complementos de aceite de pescado no prevenían el cáncer.

Una revisión de más de 38 estudios no halló evidencia de que las dietas ricas en pescado combatieran ningún tipo de malignidad. Estos datos contradictorios señalaron que los ácidos grasos omega 3 "definitivamente tiene beneficios para la salud, pero no son la panacea". La prevención del cáncer es una de las cosas que los ácidos grasos omega 3 hacen, aseguró la Dr. Catherine MacLean, investigadora líder, científica natural de Rand Health y reumatóloga del Sistema de atención de la salud de VA de Los Ángeles y sus alrededores. El estudio fue publicado el 25 de enero en el Journal of the American Medical Association.

El cáncer renal no es tan común en los EE.UU., comentó Calle. Su clasificación es de 7 para los hombres y no alcanza los 10 primeros de las mujeres. "Este cáncer no es común, por lo que el impacto en la salud pública no es tan grande como debería ser, digamos, para el de mama, pulmón o próstata", aseguró. Pero, en cuanto al interés general, "si se relaciona [el pescado graso] con menor riesgo de otros tipos de cáncer, ese sería un mensaje muy importante".

"No hay nada malo con comer pescado", aseguró Calle, y agregó que la American Cancer Society no tiene recomendaciones específicas sobre el tipo de pescado que se debe comer. "A medida que haya más información disponibles, nuestras recomendaciones para la dieta se revisan y actualizan.

Más información

Para más información sobre los beneficios para la salud de los ácidos grasos omega 3, visite la Universidad de Maryland.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
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